Martínez Parrondo y la viticultura heroica en D.O.P. Cangas
- Pifema Wines

- hace 1 día
- 5 min de lectura
En el suroccidente de Asturias, donde las laderas de pizarra alcanzan pendientes del 70% y ningún tractor podría subir sin despeñarse, José María Martínez Parrondo cultiva sus 3,5 hectáreas de viñedo exactamente igual que lo hicieron su abuelo y su padre antes que él: a mano, planta por planta, y con mucha paciencia. Es la tercera generación al frente de Bodega Martínez Parrondo, en el paraje de Las Barzaniellas, y hoy la lleva completamente solo: sin empleados, sin maquinaria posible, solo con la compañía de un oso pardo de vez en cuando. Una bodega unipersonal, desde la poda hasta el momento en que la última caja de vino sale al mercado.
Las raíces, la familia
La historia de la bodega empieza en 1950, cuando los abuelos de José María deciden volver de Madrid a su tierra natal para construir su vida. Se instalaron en Las Barzaniellas, levantaron su casa y, en la planta baja, una pequeña bodega dedicada a la elaboración de vino tradicional. Fueron agricultores, ganaderos y viticultores, y con los años fueron adquiriendo parcelas hasta reunir una extensión considerable, viñedo que hoy forma parte del corazón del proyecto.

El relato familiar pega un giro en la segunda mitad del siglo XX, cuando la minería del carbón se convirtió en el motor económico de la zona, y el padre de José María, que había crecido ayudando a sus propios padres en el campo, decidió cambiar de industria. El tiempo disponible para el viñedo se redujo drásticamente, y la superficie cultivada tuvo que reducirse hasta quedar limitada al autoconsumo. José María, sin embargo, no conoció otra infancia que la de crecer entre viñas: para él, la viña y el vino han estado presentes desde que tiene memoria.
El nacimiento de una denominación
Luego del fallecimiento de sus abuelos, José María y su padre emprendieron, hacia el año 2000, lo que él mismo describe como una auténtica "reconquista": recuperar las 3,5 hectáreas originales que sus abuelos habían cultivado décadas atrás. El esfuerzo no fue individual. Junto a otros viticultores de la zona, fundó APROVICAN (Asociación de Productores y Elaboradores de Vino de Cangas), organización que preside desde hace años y cuyo objetivo era frenar la desaparición de la viticultura local e impulsar su recuperación. José María fue también, hasta hace poco, presidente de la Denominación de Origen Protegida Cangas durante varios años, un cargo desde el que contribuyó activamente a consolidar la identidad vinícola de la comarca.
La viticultura heroica

Los vinos de Martínez Parrondo están catalogados bajo el sello de viticultura heroica, una distinción otorgada por el CERVIM (Centro de Investigación, Estudio, Salvaguarda, Coordinación y Valorización de la Viticultura de Montaña), originaria del Valle de Aosta, Italia. El organismo busca proteger y poner en valor estos viñedos que se enfrentan a condiciones extremas: climas hostiles, esfuerzo físico, rendimientos bajos, costes de producción muy superiores a los de un viñedo convencional, y pendientes que impiden cualquier tipo de mecanización. Para obtener esta certificación, un viñedo debe situarse por encima de los 500 metros de altitud y tener como mínimo un 30% de pendiente. Para que os hagáis una idea, el viñedo de Martínez Parrondo llega a alcanzar el 70% de pendiente.
Las variedades autóctonas asturianas y su filosofía de elaboración
En sus viñedos, José María trabaja exclusivamente con variedades autóctonas del Principado de Asturias: albarín blanco en blancas, y albarín negro, carrasquín y verdejo negro en tintas. Son cepas de ciclo largo, adaptadas al clima atlántico de veranos frescos y lluviosos de la zona, que dan lugar a uvas con marcada acidez natural y agradables aromas frutales. El resultado son vinos de baja graduación, en torno a los 12,5°, eléctricos, minerales y de fácil disfrute.

Su filosofía como elaborador es clara: elaborar vinos jóvenes que respeten las notas frutales de la variedad, frescos gracias a la acidez que aporta el clima atlántico, minerales por la influencia de la pizarra de sus viñedos, y con graduaciones contenidas para que el alcohol nunca se imponga sobre el placer de beber. Entiende el vino, además, como un elemento profundamente sociabilizador, un producto que debe activar tantos sentidos como sea posible.
“En esas 3,5 Ha. de viñedo tengo unas 13.000 plantas, mis 13.000 niñas, es el ser vivo con quien más comparto, incluso más que con mi propia familia; ya que de 365 días que tiene el año, 340 días estoy en viñedo. Mis jornadas no son de menos de 12 horas, incluso la más larga en viñedo en el 2024 fue de 21 horas.” - José María Martínez Parrondo
Todo el proceso, sin excepción, pasa por sus manos: el cuidado de cada cepa en el viñedo, el embotellado, el encorchado, el lacrado, el etiquetado y el empaquetado final.
Entre las anécdotas que definen el día a día de esta viticultura extrema, José María conserva incluso grabaciones de sí mismo trabajando en la parcela mientras comparte espacio con un oso pardo, una escena que resume bien el carácter salvaje y remoto del entorno en el que trabaja.
Bodega Martínez Parrondo, los vinos

Martínez Parrondo Blanco 2024 ( Gran Oro Concurso Internacional Premios CINVE 2026 )
VARIEDAD : Albarín blanco
PRODUCCIÓN: 5.000 botellas aprox.
GRADUACIÓN: 12,5º
Notas de cata: Limpio y brillante. Color amarillo verdoso. Nariz intensa con notas de fruta de hueso, cítricos, exóticos y un fondo floral. En boca es fresco, equilibrado, con mucha fruta y muy persistente.
Martínez Parrondo Tinto 2024 (Oro Concurso Internacional Premios CINVE 2026 )
VARIEDAD: Carrasquín + Albarín negro
PRODUCCIÓN: 5.000 botellas aprox.
GRADUACIÓN: 12,5º
Notas de cata: Limpio y brillante. Color rojo cereza con irisaciones violáceas. Nariz de muy buena intensidad, con notas de frutos rojos y negros, sotobosque y mina de lápiz. En boca es sabroso, equilibrado, y con buena acidez. Es un vino fresco y bien conjuntado.
La gama Premium
No todos los años dan lugar a la gama Premium de la bodega. Su elaboración depende de las condiciones climáticas de cada añada, de los microclimas propios de la parcela y de la variabilidad de los suelos, factores que deben alinearse de una forma concreta y especial para justificar esta selección.
Para José María Martínez Parrondo, todo este esfuerzo no responde a una lógica empresarial convencional. Como él mismo resume, la viticultura y la elaboración de vino no son un trabajo, sino una forma de vida.
Martínez Parrondo Blanco Premium 2023 (Oro Concurso Internacional Premios CINVE 2025) (Gran Oro Pequeñas DO´s 2025)
VARIEDAD: Albarín blanco
PRODUCCIÓN: 2.775 botellas
GRADUACIÓN: 12,5º
6 meses sobre lías en inox + 18 meses en botella
Notas de cata: Limpio y brillante. Color amarillo pajizo. Nariz intensa con notas de cítricos y exóticos maduros, mango, azahar, camomila. Fondo mineral. Muy complejo. En boca es graso, con volumen, muy estructurado, mineral, con una acidez marcada pero bien ensamblada. Final largo y persistente.




Comentarios