Tomás Postigo
D.O Ribera del Duero | V.T Castilla y León, Peñafiel, Valladolid, Castilla y León.
Clima continental
con influencia mediterránea
Uva tinta:
Tinta Fina, Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec.
Uva blanca:
Verdejo.
Año Fundación:
2008
Producción anual:
300.000 botellas
Altitud:
750 - 1010 Metros
Superficie de viñedo:
23 Hectáreas
Viñador: Tomás Postigo
"La riqueza de un gran vino está en la diversidad
de variedades, de barricas y en las levaduras autóctonas."
Pluviometría anual:
400 - 450 Milímetros
Tipo de Suelos:
Arcilla | Caliza | Guijarro | Sílice
Franco | Arena
Formación del viñedo:
En Espaldera | En Vaso
Tomás Postigo se retiró en 2024 tras más de cuarenta vendimias en la Ribera del Duero. Ese conocimiento lo fue transmitiendo a sus hijos Gabriel, Alberto, Javier y Juan, que se incorporaron a la bodega en distintos momentos y que hoy continúan el proyecto que su padre fundó en Peñafiel en 2008. Cada incorporación, cada compra de tierra, ha respondido a una misma idea: maximizar la calidad. Esa manera de entender la bodega como un proyecto artesano y familiar se refleja en cómo se trabaja la viña. Una parte de los tintos proviene de viñedos propios, en parcelas situadas en su mayoría por encima de los 900 metros, donde se cultivan tinto fino, cabernet sauvignon, merlot y malbec. El resto llega de viticultores con los que mantienen una relación de años, de viñedos ecológicos sometidos a un seguimiento continuo, de los que solo se selecciona lo que está a la altura de sus exigencias. El verdejo, por su parte, procede de viñas viejas de pie franco en Nieva, Segovia, que por su propia naturaleza producen poco y dan uvas con un carácter difícil de replicar en otro lugar. En bodega se sigue un mismo principio en cada decisión: intervenir lo mínimo necesario. La vendimia es manual, la uva pasa por una selección rigurosa antes de continuar el proceso, y el movimiento dentro de la bodega se hace por gravedad, sin bombas, para que la pepita no se rompa y el fruto llegue intacto. La fermentación se realiza con levaduras autóctonas que aportan un carácter único, y la crianza se decide caso por caso, adaptándola a lo que pide cada cosecha. Esa misma filosofía dio lugar a Tomás Postigo Rebollo, el primer vino español criado en madera de Quercus Pyrenaica (o Rebollo), roble autóctono español, un proyecto en el que Tomás Postigo impulsó su desarrollo e investigación. Trabajar con esta madera implica una complejidad considerable a la hora de fabricar las barricas, pero el resultado es un vino con un carácter imposible de replicar con otro roble. El respeto por el entorno no es un añadido, sino parte de cómo se hacen las cosas: la bodega fue pionera en España al obtener el distintivo de Huella de Carbono, y también ha sido la primera en el mundo en implantar un sistema de riego por microaspersión, que permite una irrigación homogénea del suelo sin mojar hojas ni frutos, pensado para aprovechar mejor el agua y fomentar el desarrollo radicular. Todo ello dentro de un sistema de gestión certificado que obliga a revisar y mejorar los procesos año tras año.







