La Era
Mondéjar, Alcarria, IGP Vinos de la Tierra de Castilla
Clima mediterráneo continental
Altitud:
805 Metros
Pluviometría anual:
450 Milímetros
Producción anual:
10.500 botellas
Tipo de Suelos:
Franco-arcilloso
Uva blanca:
Airén,
Torrontés.
Uva tinta:
Tempranillo,
Cabernet Sauvignon.
Año Fundación:
2002
Superficie de viñedo:
4 Hectáreas
Formación del viñedo:
En vaso (Cantarranas: 90 años),
En eje vertical (La Niña y Las Monjas)
Bodega La Era es un proyecto vitivinícola artesano ubicado en Mondéjar, localidad de la Alcarria situada a más de 800 metros de altitud. Su razón de ser es el cuidado de un patrimonio vitícola centenario y la elaboración de pequeñas añadas únicas con la mínima intervención posible. La bodega trabaja 4 hectáreas de viñedo propio distribuidas en tres parcelas: Cantarranas (1,62 ha, plantada en 1938, con Tempranillo, Airén y Torrontés en vaso), La Niña (1 ha, plantada en 2017, Tempranillo en eje vertical) y Las Monjas (1,3 ha, plantada en 2018, Tempranillo y Cabernet Sauvignon en eje vertical). Las tres se asientan sobre suelos franco-arcillosos bien drenados y se benefician de los acusados cambios térmicos entre el día y la noche propios de la zona. Para determinadas añadas se complementa la producción con uva de viticultores ecológicos locales. El trabajo en el viñedo es tradicional y sostenible. No se emplean pesticidas, herbicidas, abonos químicos ni tratamientos sistémicos. Las intervenciones fitosanitarias son ecológicas y únicamente cuando son necesarias. La poda (tanto en seco como en verde) se orienta a la salud de la cepa y a la calidad de la fruta, no al volumen. La vendimia es íntegramente manual. En bodega, cada parcela y cada variedad se vinifican por separado, sin protocolos fijos. Se realiza maceración prefermentativa en frío para preservar los aromas frutales, y se separan vino yema y vino prensa para su uso diferenciado en los coupages finales. La crianza se lleva a cabo en barricas de roble francés (no más de 20 al año) durante el tiempo que cada vino requiere. La tecnología de análisis se emplea como herramienta de comprensión, sin sustituir a la cata. El resultado es una gama de vinos de parcela, de producción limitada, que refleja fielmente el territorio y el carácter de cada añada.



